ADVERTENCIA: Hoy
he decidido crear un personaje tipo “Sex and the City” basado en experiencias
mías y de otras mujeres que han sido tan lindas de compartir sus vivencias
conmigo en algún carrete o reunión, y cuyas vidas cambiaron radicalmente al
quedarse solteras. Cualquier similitud con situaciones existentes en mi
entorno, frescolines casanovas o féminas psicóticas que todos saben que
conozco, es mera coincidencia U_U
Estos tres años de soltería han sido más instructivos con
respecto a ciertas verdades acerca de las relaciones (de amistad y amorosas)
que los casi diez años en los que estuve comprometida. Y aunque debo reconocer
que a veces, en momentos de debilidad o de ataque hormonal severo he extrañado
la segur… ¡NO! la SENSACIÓN
de seguridad que da el estar en pareja, no me demoro mucho en reaccionar y
recordar alguna de las tantas lecciones que he aprendido al mirar estas
“uniones del amor” desde afuera.
También he
aprendido mucho acerca de las verdades de la soltería; no crean que por ser ese
mi estado actual me voy a tirar en picada contra los tortolitos sin reconocer y
criticar la situación de los que andan de a uno por la vida U_U.
A poco de haber terminado mi última relación, empecé a notar pequeños cambios de actitud hacia mí de gente que yo juraba de cabeza conocer perfectamente. Cierta pérdida gradual del respeto a las normas de la proxémica con respecto a mi persona (Abrazos más apretados, sobajeos fingidamente casuales, ofrecimientos de sentarse en sus piernas cuando faltaban sillas y demases) de parte de viejos amigos que veías como hermanos. También resultó que a algunas conocidas ya no les gustaba la idea de invitarme a sus veladas amiguísticas, sobre todo si ellas estaban pololeando o casadas. Ni hablar de las pololas de mis amigos; pasé de ser simpática y divertida a ser florero y calienta sopa (!!!). Sé que no es idea mía, me lo han dicho en la cara, y a otras amigas les ha pasado exactamente lo mismo al estar desemparejada. Cuando vieron que yo no andaba buscando destartalar ningún hogar y que no movía mi colita hacia sus hombres, volví a ser recibida. Y aquí empezó la segunda parte del cuento; En el caso de mis amigos “adultos”, los pololos/maridos de mis amigas se volvieron sospechosamente atentos, y empezaron a contarme de los defectos de sus amadas como si yo fuera su confidente de toda la vida (Cosa que aprecio mucho chiquillos, no se confundan)… que ella no lo valora, que las cosas no son como antes, que no me imagino las cosas que él tiene que soportar… etc etc. Lamentablemente, muchas de las cosas que los caballeros reclaman son ciertas. No todas mis amigas están bien de la cabeza y las quiero igual, pero por DIOS, hay que ver lo que son cuando les baja la psicosis. Y las que son más “normales”, con el tiempo van adquiriendo actitudes que tampoco son del todo encantadoras (Oigan, cuando vencen los3 a
6 meses de “mujer ideal garantizada”, se vuelven unas brujas del terror, a mí
no me vengan con leseras ¬¬U). Entonces a mí no me queda otra que decirle al
aproblemado en cuestión lo más obvio: “Pero tú la amas, ¿cierto? Si no, no
estarías con ella” ¿Y qué creen que contestan? ¿¿¿AH??? ¿Qué las aman, que las
adoran? ¿Qué sufren a veces pero que aguantarían todo por ellas? LAS PELOTAS.
Algunos ponen cara de “=/” y hacen el ruido de un globo desinflándose “Ñeeeeeeee…” Otros más “cariñosos” dicen
“Seeee… igual la quiero haaaarto pero…” Y se encojen de hombros. Otros, de
plano, me dicen “Ya no. Quiero terminar con ella, pero no sé como, no quiero
herirla.” Ninguno, NINGUNO JAMÁS me ha dicho que las ama.Y yo ahí, con una
pésima cara de poquer y la malquerida fémina a dos metros de mí mirando de
reojo esta conversación y pensando en lo que esta vieja víbora solterona le
está diciendo a su amado. A estas alturas de la vida uno sabe que NUNCA se debe
recomendar a ninguno de los dos que terminen, porque si pelean y luego se
reconcilian, la maldita desterrada y perseguida por una horda de campesinos con
picas, guadañas y antorchas siempre será la que se metió a opinar. Así que
escucho, asiento con la cabeza y comento cosas inofensivas y generalmente
favorables acerca de ella (“Ella debe tener muchas cosas buenas que estás
olvidando porque estás enojado”, “Yo sé que a pesar de todo la adoras, no seas
tonto” “Es tan linda y te quiere mucho” y todas esas mierdas que en un futuro
podrían evitar que una Kathy Ka-Boom en estado berserker me arranque la cabeza
de un mordisco >.<).
A poco de haber terminado mi última relación, empecé a notar pequeños cambios de actitud hacia mí de gente que yo juraba de cabeza conocer perfectamente. Cierta pérdida gradual del respeto a las normas de la proxémica con respecto a mi persona (Abrazos más apretados, sobajeos fingidamente casuales, ofrecimientos de sentarse en sus piernas cuando faltaban sillas y demases) de parte de viejos amigos que veías como hermanos. También resultó que a algunas conocidas ya no les gustaba la idea de invitarme a sus veladas amiguísticas, sobre todo si ellas estaban pololeando o casadas. Ni hablar de las pololas de mis amigos; pasé de ser simpática y divertida a ser florero y calienta sopa (!!!). Sé que no es idea mía, me lo han dicho en la cara, y a otras amigas les ha pasado exactamente lo mismo al estar desemparejada. Cuando vieron que yo no andaba buscando destartalar ningún hogar y que no movía mi colita hacia sus hombres, volví a ser recibida. Y aquí empezó la segunda parte del cuento; En el caso de mis amigos “adultos”, los pololos/maridos de mis amigas se volvieron sospechosamente atentos, y empezaron a contarme de los defectos de sus amadas como si yo fuera su confidente de toda la vida (Cosa que aprecio mucho chiquillos, no se confundan)… que ella no lo valora, que las cosas no son como antes, que no me imagino las cosas que él tiene que soportar… etc etc. Lamentablemente, muchas de las cosas que los caballeros reclaman son ciertas. No todas mis amigas están bien de la cabeza y las quiero igual, pero por DIOS, hay que ver lo que son cuando les baja la psicosis. Y las que son más “normales”, con el tiempo van adquiriendo actitudes que tampoco son del todo encantadoras (Oigan, cuando vencen los
De acuerdo, esto
no sale de lo normal cuando la cosa queda allí. Pero cuando, acto seguido del
despotrique, el viejoven te empieza a tapar de flores que ni tú te creerías, el
panorama cambia. De pronto él no entiende por qué estás “sola”, y que “ojalá su
mujer fuera comprensiva y paciente y divertida como tú…” He aquí otro “efecto
soltera” bastante sorprendente (y posible causa de la tirria que nos tienen muchas comprometidas): como se asume que estás
automáticamente disponible creen que estarías encantada de hacerlos muy felices
por más de 15 minutos, y como no estás lidiando cada día con las vicisitudes de
una relación, OBVIAMENTE estás descansada y fresquita para escucharlos un rato,
una vez a las quinientas, poner buena cara y darles consejos y apoyo objetivos.
Pero de pronto eres lo máximo porque lo entiendes y no lo juzgas, lo escuchas y
lo haces sentir especial, y en un par de minutos la mujer del sujeto parece
Takhisis al lado tuyo, oh ninfa de los bosques, angel de bondad, mujer ideal!!!...WTF?!?!?
¡¡¡ Uno no hizo nada más que ser AMABLE!!! Está de más decir que si el estado
etílico lo permite, una debe salir de ahí con cualquier excusa, mejor aún si
ésta rompe la burbuja de idealización en la que sin querer se ha caído (algo
como “permiso, tengo que ir a jalar al baño porque si no me voy a curar” suele
funcionar bastante bien).
Parece que tengo
para rato con esto, pero bueno, el que quiere lee y el que no se jode. Uno se
va acostumbrando de a poco a estas trampas mortales y después de un tiempo las
esquiva con gracia. Pero molesta, cuando uno lo piensa, verse expuesto a tanto
peligro que uno DE VERDAD no se busca, todo por culpa de la fama que nos han
hecho un grupo de patéticas desesperadas que cuando no tienen pareja le hincan
el diente a todo cuanto se mueve, tenga “dueña” o no. Y fruto de esta misma
fama, aquí viene lo otro, que ya mencioné brevemente en un párrafo anterior: Si
estoy soltera, entonces DEBO estar disponible, porque toda mujer soltera de
seguro busca pareja y no puedo NO tener ganas de conocer a este hombre que me
honra con su atención si no tengo un compromiso previo que lo justifique. Cosas
del tipo: “Pero conóceme… ¡¡¡CONÓCEME!!! Vas a ver que te hago cambiar de
opinión” “Yo voy a hacer que quieras volver a estar con alguien” “¿No quieres
tener hijos? Yo te voy a convencer de tener uno.” “Pensamos lo mismo,
deberíamos estar juntos” “Pero si no estás con nadie, ¿Cómo no vas a querer
intentarlo? No pierdes nada…” CORTENLAAAAA… Cuando alguien me gusta suelo ser
YO la que va y lo deja claro, nunca nadie me ha “convencido” de nada y a estas
alturas de la vida dudo que algo así sea posible siquiera. Gracias por el
interés, pero si digo que no, es en serio. No offence.
Por el otro lado,
desde mis amorosas congéneres, recibo muchas veces un trato igualmente molesto.
Si estoy sola y su novio OSA conocerme y saludarme, misteriosamente me
convierto en una amenaza letal y en una bataclana que se está metiendo donde no
debe. Lo peor es cuando tu amigo bebe un poquito y con la confianza de siempre
te habla y no te suelta mientras una mira por encima de su hombro como el odio
sale como lenguas de fuego por los ojos de la señorita en cuestión. ¿Por qué
cresta se enojan? ¿Sus pololos no pueden tener amigas que ellas no administren?
O por último… ¿Por qué no se enojan con ELLOS? Ya sé, ya sé… porque una mujer
sola es intrínsecamente malvada y buscona, claro. Seguramente lo piensan porque
eso es lo que ellas son cuando andan solteras. Pero a mí no me metan en su saco
de papas, y cuando tengan algo que decir acerca de mi comportamiento con los
hombres, hablamos. Díganme pesada, vieja, chica y gorda cuando quieran; si eso
fuera lo peor que pudieran decir de la mayoría de las mujeres, créanme que
saldrían ganando. Pero bruja, psicótica, mina común y corriente yo no seré
jamás.
En resumen (y porque ya me aburrí), con las
correspondientes y escasas excepciones que en alguna parte deben existir, estar
en pareja no demuestra, ni asegura, ni garantiza NADA, y estar soltero está MUY
lejos de ser un estado de libertad y de relajo. Ambos estados son complicados,
engañadores, costosos, frágiles y peligrosos. Háganse cargo de su opción sin culpar
a los demás.
Aún así, yo sigo eligiendo la soltería. Como todos, me puedo ir a la mierda en cualquier momento… pero por lo menos no arrastro a nadie y nadie me arrastra a mí.
Aún así, yo sigo eligiendo la soltería. Como todos, me puedo ir a la mierda en cualquier momento… pero por lo menos no arrastro a nadie y nadie me arrastra a mí.
